El verano está a la vuelta de la esquina y, en el mundo de la hostelería, la primera impresión no se sirve en un plato; se siente al sentarse. Si gestionas un chiringuito de nivel, una zona VIP o una terraza urbana, sabes que la diferencia entre un cliente que se queda una hora y uno que pide otra botella del mejor cava o vino es el confort visual y físico.